31 de julio de 2011

COMPARTIENDO NUESTRO TIEMPO

Compartir el juego del niño es una manera de intercambiar con él y volver a conectarse con una parte de niños que conservamos los adultos a través del tiempo. Sin embargo, debido al ritmo de vida que seguimos los padres de hoy en día, es cada vez más difícil encontrar tiempo para jugar con nuestros hijos. Aunque los niños necesitan jugar solos, también necesitan un momento de juego diario compartido con los padres. Así, es imprescindible dedicar un rato al día a actividades de ocio con él. Alguna vez te has preguntado: “¿Qué le gustaría hoy a mi hijo hacer con nosotros?...”; A veces sirve de ayuda pensar en cosas como: “¿Qué te gustaba hacer a ti con tus padres cuando eras pequeño?; ¿Qué te gustaba compartir con ellos?; ¿Te gustaba que te abrazaran, te besaran, te achucharan?; ¿Buscabas hablar con ellos y contarles emocionado lo que te había pasado en el colegio?...” Párate un instante y responde: “¿Cuánto tiempo dedico realmente a mi hijo?...” En este mundo de prisas y del “no parar”, los padres se olvidan de algo realmente valioso como es “dedicar tiempo a sus hijos”. No olvidemos que, jugando también estamos educando, trasmitiendo valores, entrenando su afectividad y emociones,  y, como no, dedicando el momento que los niños necesitan para compartir con sus padres.
Cuando el niño es pequeño necesita sentirse querido y cerca de las personas que le rodean habitualmente. Que  no solo lo quieran por aquello que logra, porque se porte bien o porque saque buenas notas, sino tan solo porque es parte imprescindible de la familia. No es extraño pensar que para ser un adulto sano y feliz, se debe haber sido un niño sano y feliz; que para poder amar y respetar a los demás, es importante haber sido amado y respetado; y que para compartir tiempo con otras personas es necesario que los niños hayan compartido tiempo con sus padres y amigos… Para cada niño es importante que sus padres estén con él cuando juega con la muñeca, hace recortables o mira sus dibujos preferidos; no importa la actividad en sí, pues los niños buscan simplemente estar cerca de sus progenitores.
Muchos de nosotros, seguro, nos hemos planteado alguna vez si es mejor “la cantidad o la calidad” que dediquemos a nuestros hijos… Si partimos de la premisa de que “no tenemos tiempo a nada y de que nuestro día no da para más”, podemos llegar a la conclusión de que aunque no deja de ser importante pasar largo tiempo con ellos, es si cabe más importante, la calidad que la cantidad. Además, es recomendable proporcionarles los medios necesarios para que el juego sea un tiempo para disfrutar, permitiéndoles explorar, inventar, investigar, tocar, descubrir… lo que les rodea, participando de forma activa en su juego. Podemos animarles a que tomen sus propias decisiones y a buscar nuevas formas de juego, que fomenten su creatividad. Recuerda que hay que entregarse al máximo; aparcar el móvil, el trabajo o los quehaceres habituales por tal de estar simplemente con tu hijo: ese es su momento.                                       
Verónica Monsonís Far
Psicóloga CV08093
Master en Psicología Clínica
veroemotica@hotmail.com
Tel.: 639.647.656

24 de julio de 2011

PROGRAMACIÓN AGOSTO

LIBÉRATE DEL ESTRÉS

"Suena el despertador, te levantas, aseo diario, desayunas, vas en coche al trabajo, pillas un atasco, comienzas a trabajar, tienes mil reuniones, trabajo, reuniones, teléfono, más reuniones, más trabajo, más teléfono, otro atasco a la vuelta, llegas a casa crispado, cenas y a dormir. Mañana más de lo mismo". Si este breve resumen de un día cualquiera refleja tu vida, no hay duda de que padeces estrés. La vida diaria se ha convertido en una sucesión de compromisos inevitables que hacen que nuestra rutina sea aburrida y monótona. Ir a dormir a la noche con la sensación de no haber tenido tiempo para uno mismo y pensar que al día siguiente será igual, puede producirnos problemas  físicos y mentales importantes; y el sentimiento permanente de no poder salir de ese círculo vicioso puede ocasionarnos fobias y ataques de pánico.
Con la llegada del verano, muchos se plantean la posibilidad de cambiar el ritmo frenético que tiene lugar durante la época invernal. Esperan las anheladas vacaciones por tal de desconectar, irse de viaje o simplemente romper con la rutina diaria que tanto estrés llega a producirnos. Pero, ¿Qué pasa con los que no tienen la posibilidad de tener unos días de relax o no pueden irse fuera de la ciudad? Ten en cuenta que lo más importante es disminuir el ritmo desde que te despiertas, caminar más despacio, prepararse para las actividades diarias con tiempo, saborear el desayuno sentado y programar el día haciendo un pequeño hueco para uno mismo.
La relajación es un método que nos ayuda a liberarnos del estrés diario; modifica el patrón de comportamiento habitual, que pasa a ser de acelerado y atropellado a más lento, atento y concentrado. Estando más relajados podemos ser mucho más productivos y estar más receptivos; aparcaremos la irritabilidad y agresividad que experimentamos debido al estrés. En muchas ocasiones, nos mostramos violentos ante los errores de otros o cuando la realidad no se ajusta a lo que pensamos. Nadie es perfecto, ni siquiera uno mismo, de manera que si somos conscientes nos daremos cuenta que lo que le recriminamos a los otros, lo hemos hecho anteriormente muchas veces nosotros.
            Ten en cuenta que todos los días no son iguales y que solo tú puedes hacerlo diferente. Presta atención a todas aquellas cosas que ocurren a tu alrededor y disfruta de ellas por pequeñas que sean... esa es la clave para ser feliz... Y recuerda, “es más fácil evitar el estrés que curar las consecuencias después”.
Verónica Monsonís Far
Psicóloga CV08093
Master en Psicología Clínica
veroemotica@hotmail.com
Tel.: 639.647.656

20 de julio de 2011

¿Se puede prevenir el síndrome post-vacacional?


Cuando llega el verano, tendemos a disfrutar más de las actividades al aire libre; parece que el poder disfrutar de más horas de luz solar, nos ayuda a cargarnos de energía para encarar la época estival con más motivación, cosa que nos hará rendir mejor.
Son muchos los que llegados esta temporada estival disfrutan además de días de vacaciones, o incluso de todo un mes.
Por tal de que la vuelta q la rutina normal a partir de septiembre sea un poco más llevadera, podemos seguir una serie de criterios que nos ayudarán a que esta vuelta no sea vivida con desánimo e incluso llegando a la desmotivación y desinterés por hacer las cosas.

En primer lugar debes tener en cuenta que si, te dan opción en el trabajo, guardarte algunos días de vacaciones para después del verano sería importante, pues de esta manera puedes establecerte como pequeños objetivos tras la vuelta al trabajo pequeñas escapadas o salidas que te ayudarán a romper con el día a día, y que por lo tanto te ayudarán a coger aire y renovarte, previniendo el estrés.

Por otro lado, deberías plantearte antes de que terminen los días estivales, un planning de actividades agradables a realizar durante el otoño-invierno, que te ayuden en la medida de lo posible, a no dejar de lado esas cosas que te gustan hacer.


Verónica Monsonís Far
Psicóloga CV08093
Master en Psicología Clínica
veroemotica@hotmail.com
Tel.: 639.647.656

Rupturas de verano


Durante el verano todos disfrutamos de mayor tiempo para el ocio, el descanso y el tiempo libre; solemos compartir más momentos junto a nuestros seres queridos. En el caso de las parejas, aquellas que gozan de cierta estabilidad y que no presentan mayores problemas, las vacaciones estivales pueden resultar muy beneficiosas; Pero, en el caso de las parejas que vienen arrastrando problemas y conflictos a lo largo del año, pueden vivir estos momentos como altamente negativos.
Ya sabemos que vivimos en una sociedad verdaderamente neurótica, donde la ansiedad y el estrés están a la orden del día, y en donde peligrosamente ya estas dos cuestiones son vistas con casi total y absoluta normalidad. La casa, los niños, el trabajo, el coche, los quehaceres diarios, y un sin fin de cosas más, hacen que estemos inmersos diariamente en un sin parar en donde estamos corriendo de un lado para otro, sin llegar a tener unos instantes de paz y tranquilidad para poner en orden nuestras ideas, y saber qué puede o no puede estar funcionando en nuestra relación.
Con la llegada del verano, el tiempo libre aumenta, y se crea una rutina nueva, diferente a la de la época invernal. Esta nueva rutina puede llevar a cambiar los hábitos y sentimientos de la pareja, que ya trae consigo problemas anteriores. Se nota la falta de apego y de cosas en común con mayor intensidad. Desde decidir el lugar de vacaciones estivales, las actividades de la familia o la pareja, problemas económicos, situaciones maritales no resueltas,  inseguridades personales, frustraciones propias, la distribución de las tareas del hogar, etc. pueden provocar que la relación se resienta aún más y que todo acabe por estallar. Quizá por una falta de hábito de compartir tiempo juntos y en pareja o por una falta de comprensión de sus miembros a escuchar las necesidades y prioridades del otro, estas relaciones funcionan lamentablemente al fracaso.
Se recomienda dejar transcurrir al menos un mes después de las vacaciones y del regreso a las actividades normales antes de tomar decisiones que pueden cambiar nuestra vida. Dejando pasar este poco tiempo, se pueden ver las cosas de manera más clara, despejando los conflictos que puedan ser infundados y que acecharon a la pareja durante las vacaciones.
Verónica Monsonís Far
Psicóloga CV08093
Master en Psicología Clínica
veroemotica@hotmail.com
Tel.: 639.647.656

6 de julio de 2011

PROGRAMACION JULIO

Gimnasia Cerebral

¿Su niño es impulsivo, no se está quieto en la silla para estudiar, no se concentra, salta de un tema a otro, tiene una mala postura al escribir, mala letra, no se organiza.........?

¿Es un niño con muchos miedos, muy tímido, con un comportamiento a veces excesivamente controlador, con dificultades para relacionarse con los demás?

Todos estos síntomas pueden ser debidos a reflejos sin integrar, según estudios realizados los últimos años.

Gimnasia cerebral
Primero detectamos la causa del problema del niño, qué reflejos tiene todavía sin integrar, y después le ponemos un programa de movimientos que hará en la consulta y en casa.

Síntomas que pueden dar los reflejos:

- No controla los esfínteres
- Problemas de comprensión lectora
- Mala letra
- Miedos
- Timidez extrema
- No se está quieto y no centra la atención
- Problemas de equilibrio, de coordinación
- Rigidez, falta de flexibilidad
- Hipotonía
- Dislexia
- Problemas en el lenguaje

Con la Gimnasia cerebral ayudamos a su hijo a potenciar sus capacidades.

Susana Mezquida – Tel. 605 044 667 - www.gimnasiacerebral.es

28 de junio de 2011

Verano... nuevos objetivos, nuevas metas

Llega el verano y con él, el momento de plantearnos posibles cambios en nuestra vida. Es la época idónea para hacer balance e intentar modificar aquéllos aspectos con los que no estamos satisfechos, y que hacen que no tengamos una vida plena y placentera. Al igual que en Navidad, el verano es una época de corte en la que mucha gente recapacita y decide empezar de nuevo, con nuevas metas y objetivos.
A principios de año nos llenábamos de propósitos positivos, pues utilizábamos el comienzo de año como punto de partida hacia una vida mejor, y para ello nos planteábamos una serie de objetivos como: dejar de fumar, perder peso, hacer ejercicio, llevar una dieta más sana, estudiar más, buscar pareja, ascender laboralmente,... Llegados a este punto, debemos analizar los pros y los contras de las cosas de nuestra vida con las que no estamos satisfechos y evaluar hasta qué punto estamos o no contentos con lo que hemos logrado hasta el momento. Solemos dejarnos llevar por las obligaciones y la comodidad del día a día, cayendo en la más absoluta rutina monótona y poco motivadora. Es recomendable aprovechar el verano para introducir nuevas actividades en nuestra rutina diaria que aporten aire fresco a nuestro día a día; aprovecha las horas de luz solar exta que tenemos durante esta época del año, el cambio de horario de tu trabajo o tus vacaciones para dedicarte a realizar aquello que te gusta.
Todo ello te ayudará a reevaluar los objetivos que te planteaste a principios de año, y ver con claridad qué cosas te gustaría cambiar e introducir en los próximos meses.
Ten en cuenta que cualquier cambio provoca siempre incertidumbre ante lo desconocido, ya que no sabemos lo que nos deparará y cuáles serán las consecuencias que obtengamos. Además, cuesta mucho trabajo y esfuerzo llevarlo a cabo: se necesita tenacidad y decisión y estos factores son los que, a menudo, nos incapacitan para conseguir lo que queremos. Seguro que nos hemos fijado alguna vez en el empresario que ha cerrado su empresa y se ha embarcado en otro negocio totalmente distinto como puede ser un restaurante. Puede que admiremos su decisión de arriesgarse y atreverse con algo nuevo y diferente, pero ¿seríamos capaces de hacerlo nosotros? ... ¿Y por qué no? Sin duda: por "miedo".
Tener confianza en uno mismo es fundamental para conseguir un cambio en nuestras vidas. Muchas veces, la opinión de los demás también nos predispone a tomar decisiones; nuestra familia y amigos pueden hacernos cambiar de pensar; siempre está bien escuchar lo que piensan, pero ten en cuenta que, la opinión de los demás es sólo una opinión, ni buena ni mala.
Lo importante es que te marques objetivos concretos que se ajusten a la realidad. Cualquier cambio es difícil, pero con esfuerzo y motivación puede llevarse a cabo.
Si piensas que el trabajo que tienes no te gusta; que te gustaría estudiar una carrera diferente; que quieres aumentar tu formación con cursos o algún master; o que simplemente necesitas compartir más tiempo con tus amig@s… aún estás a tiempo. Ahora es el momento de pararte a pensar y decidir como cambiar o reorganizar tu vida. Nuestra motivación, voluntad y ganas de trabajar para conseguir nuestras metas juegan un papel fundamental para que lleguemos al final del año y hayamos cumplido con éxito todos nuestros propósitos.
Verónica Monsonís Far
Psicóloga
Master en Psicología Clínica.
Nº col. CV08093
Tel.: 639.647.656

17 de junio de 2011

NIÑOS TIMIDOS Y MIEDOSOS

Hay muchos niños miedosos y tímidos, a los que les cuesta relacionarse y a los que les cuesta muchísimo separarse de sus padres. No se sienten relajados fuera de su entorno familiar y parecen no disfrutar, como lo hacen sus compañeros de las actividades de ocio.
Los padres comentan que en casa “no paran” o que son muy "habladores" y alegres, aunque también un poco cabezones o que buscan como hacer para salirse con la suya. En clase nunca acaban comportándose ni mostrándose como en el hogar, y esto es algo que a los padres les choca, pues no entienden como su hijo puede actuar de una forma tan diferente en un contexto u otro.
Sin embargo podemos observar una falta de control emocional que les lleva a la timidez y a retraerse en el grupo de iguales o, por otro lado, a la explosión emocional o a querer acaparar la atención en contextos más familiares.
Se han visto muchos casos de niños tímidos, miedosos y retraídos, con poca habilidad en sus movimientos y agilidad. Estos niños "tímidos" por su carácter y "precavidos" tienen problemas emocionales y en su desarrollo motor. Pero tras todo esto hay algo en común: el miedo.
Es este miedo es el que les impide relacionarse o mover su cuerpo en el espacio con total seguridad y habilidad, frena su desarrollo y limita sus experiencias.
Pero… ¿Podemos modificar este “carácter”?, ¿Dónde encontramos el "equilibrio" que todos queremos para nuestros hijos?
Nuestro cerebro es quien regula y controla nuestras emociones, quien interpreta el mundo que nos rodea. El que da sentido a todos los estímulos que nos llegan y nos hace actuar en consonancia con los mismos.
Si el sistema nervioso no interpreta bien este entorno, las respuestas del niño no serán las adecuadas, manifestando su miedo a moverse, lo cual le llevará a tener limitaciones en experiencias motrices necesarias para un desarrollo adecuado. Si el niño no se mueve correctamente en el mundo que le rodea, si no se siente hábil, si le falta confianza en su propio cuerpo, entonces muy probablemente esta confianza igualmente esté ausente en su relación con los demás y con todo lo que ocurra a su alrededor. Situaciones muy comunes pueden interpretarse como una amenaza o simplemente difíciles.
Importante es tener en cuenta que hay que dejar de decir que son "tímidos" o "torpes", son "miedosos" o "tercos"…, pero sobre todo no lo digamos delante de ellos pues terminaremos convenciéndoles de que lo son. El niño crea el concepto de sí mismo que le transmitimos los demás. Por eso es fundamental que le trasmitamos seguridad para tener confianza en sí mismo y en lo que hace; debemos dejarle moverse y animarle a hacerlo, siempre respetando sus miedos, acercándonos a nuevas experiencias con seguridad y a su ritmo, sin prisas, con paciencia y con confianza en que el niño lo logrará.
Le ayudaremos así a que conozca sus limitaciones y capacidades, enriquecerá su desarrollo motriz, le hará más confiado en sí mismo y como consecuencia, vivirá más confiado en cualquiera de las situaciones que se le planteen.
En definitiva... el niño será más feliz.


Verónica Monsonís Far .Psicóloga CV08093
Tel.639 647 656 emòtica, espai de benestar
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8 de junio de 2011

EL ESTUDIO

EL ESTUDIO: ¿Responsabilidad sólo de los niños?

En Septiembre empezamos el curso académico con las mejores intenciones para estudiar, pero si a estas alturas hacemos un balance mirando atrás, nos daremos cuenta de que todo aquello que nos habíamos propuesto en un principio, no se ha cumplido, y que nos hemos pasado el curso escolar dejando los trabajos, los deberes o el estudio, siempre para el último minuto. Posiblemente, las cosas salgan bien, pero a muchos estudiantes no les basta con hacer los deberes u ojear la lección para aprobar; sino que les hace falta un trabajo más constante y rutinario para poder sacarse el fin de curso con éxito. Para el estudiante siempre hay una causa externa a él mismo por la cual los estudios no salen adelante. Seguro que podemos escuchar al adolescente diciendo: ¡Yo es que no valgo para estudiar! ¡No me da tiempo! ¡A mí nunca me han gustado las letras!... o ¡Me he quedado en blanco en el examen, cuando llevo dos días intensivos de estudios y ahora no me acuerdo de nada!
Por otro lado, hay niños que se ponen con toda su voluntad a las seis de la tarde y cuando se dan cuentan solo han hecho un ejercicio, y a las nueve de la noche cuando su madre les llama para cenar ven que se han pasado toda la tarde sin enterarse y todos los deberes por acabar.
También podemos escuchar a algunos padres quejándose porque su hijo no es capaz de sentarse a trabajar y se pasa la tarde de cara al televisor o en el ordenador; o simplemente porque no es capaz de estar sentado haciendo sus deberes solo y requiere la atención de los padres en todo momento.
Seguro que muchos de vosotros en las tertulias de los colegios habéis oído a algún padre protestar porque en el colegio, a su hijo no le enseñan a estudiar y es por ello que no puede sacarse con éxito las asignaturas. Si bien es cierto que los profesores son los principales trasmisores de cómo deben de realizar el trabajo sus estudiantes, también es cierto que sin que los padres continúen la labor que los maestros hacen en sus aulas, es muy difícil que los niños puedan coger la rutina de estudio necesaria. Todos conocemos o al menos hemos oído hablar de las técnicas de estudio: cómo debemos estar sentados ante la mesa para estudiar (con la espalda recta en la silla, pies en el suelo, cómodos), con la luz, temperatura y ruido adecuados, controlando el tiempo de estudio, conociendo la manera de realizar resúmenes y esquemas, etc. Pero, aún sabiendo las pautas a seguir, son pocos los que las ponen en práctica.
Desde muy pequeños debemos inculcarles la disciplina en el estudio. En los cursos de primaria, pueden ir más o menos bien, pero luego en Secundaria, la gran mayoría pincha, pues son muchos los que empiezan a sufrir y luchar por intentar sacarse los estudios de cualquier manera, cuando esto se debe aprender y educar desde el inicio escolar, y además desde CASA, con el apoyo y la guía de la familia.
Las técnicas de estudio, pues, son fundamentales para los padres y para los niños; éstos deben aplicarlas con ayuda de sus progenitores o de las personas que están a su cuidado. Por ello, en la actualidad se crean cursos o talleres de corta duración dirigidos tanto a padres como a hijos con la finalidad de enseñar las herramientas básicas y necesarias para obtener un rendimiento adecuado en el estudio. ¡Infórmate sin compromiso!



Verónica Monsonís Far. Psicóloga
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2 de junio de 2011

ENTRENAMIENTO COGNITIVO

¿Dónde están mis gafas?, ¿cerré la puerta con llave?, ¿qué iba a hacer yo ahora? Los olvidos cotidianos son difíciles de evitar, pero ¿se puede mantener la memoria en estado óptimo durante toda la vida? Sí, podemos entrenar la mente para conservarla en forma. A partir de los 50 años tiene lugar un leve deterioro de la memoria y otras funciones cognitivas como el lenguaje, el sentido de la orientación y la función ejecutiva, que permite planificar el día y tomar decisiones elementales. Esta disfunción cognitiva mínima, se considera normal. No obstante, el deterioro es significativo cuando comienza a afectar la vida cotidiana, pues una cosa es no encontrar las gafas y otra no saber para qué sirven. Las enfermedades degenerativas como el Alzheimer, los procesos de deterioro vascular o los traumatismos de cráneo pueden causar este problema.
Cabe tener en cuenta que los trastornos de la memoria y cognitivos también pueden acompañar a la depresión, a los trastornos de ansiedad, al déficit de atención e hiperactividad del adulto o pueden aparecer como efectos adversos de ciertas drogas. No obstante, en los adultos mayores el dejar de trabajar, aislarse o carecer de motivaciones, pueden ser más la causa de la pérdida de memoria que al envejecimiento en sí mismo.
Así, al igual que los músculos, las habilidades cognitivas pueden ejercitarse para evitar el normal deterioro asociado al paso de los años. A continuación se muestran algunos consejos para ejercitar las habilidades cognitivas (La Nación, 2006):
• A partir de los 50 años, controla periódicamente tus habilidades mentales realizando una evaluación sistemática de éstas.
• Lleva un estilo de vida sano, evitando el alcohol y el tabaco.
• Realiza ejercicio físico periódicamente.
• Trata de evitar situaciones de estrés emocional y permítete disfrutar de actividades recreativas.
• Mantén una amplia gama de intereses y hobbies.
• Intenta mantener una vida socialmente activa.
• Intercambia momentos y opiniones con personas de menor edad.
• Realiza periódicamente ejercicios para mantener tu mente activa.

La estimulación cognitiva puede retrasar la aparición de los trastornos de memoria y de las funciones intelectuales en personas sanas. Hoy existen programas de entrenamiento cognitivo, ya sea mediante ejercicios individuales o talleres grupales, que permiten mantener la mente en forma. (¡Infórmate!).




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EL OLVIDO

El olvido consiste en la imposibilidad de reproducir datos que anteriormente fueron incluidos en la memoria, a pesar de nuestro esfuerzo para recordarlos. Según la curva del olvido, se olvida con mayor rapidez tras aprender, y luego el olvido baja paulatinamente porque la velocidad a la que olvidamos desciende con el tiempo; de ahí la oportunidad de repasar aquello que hemos aprendido (un tema de un libro, números de teléfono, etc.) para reforzar las huellas de la memoria e impedir que la curva del olvido decrezca.
¿Por qué olvidamos? Entre las diferentes causas del olvido, cabe destacar las siguientes:
- Aquéllos contenidos que no se aprendieron bien y que se guardaron mecánicamente, es decir, sin entenderlos, padecen el efecto del olvido más que los que se comprendieron más fácilmente.
- El paso del tiempo actúa sobre la información que retenemos en la memoria de la misma manera que las olas del mar borran las huellas que dejamos al caminar sobre la arena. Si no se remarcan se van borrando hasta desaparecer.
- Para consolidar la información en la Memoria a Largo Plazo, hacen falta, al menos, 15 minutos. Si tras aprender algo, se emprende otra cosa, la información que memorizamos en segundo lugar, interfiere con lo que aprendemos primero. Así pues, pocos minutos de inactividad harán más fácil la retención de lo aprendido en primer lugar. Además, cuanto más parecida sea la información que queremos retener, más interferencia habrá para memorizarla. Así si queremos aprender dos números de teléfono, por ejemplo, se producirán más interferencias que si aprendemos un solo número y después una receta de cocina. Las interferencias son más grandes en los primeros momentos de memorizar la información. Lo aprendido de forma mecánica, los datos sueltos y sin sentido sufren más los efectos de interferencia. A la información con sentido, estructurada, bien asimilada y entendida le influye poco la interferencia. Durante el sueño, la interferencia prácticamente es nula, por ello, lo memorizado antes de dormir se mantiene mejor, ya que pasa a la Memoria a Largo Plazo sin obstáculos que se lo impidan.
- El desinterés también produce el olvido. Recordamos aquella información que es de nuestro interés o nos es útil y a dejar en el olvido aquéllas que no captan nuestro interés.

El olvido, a pesar de lo que pueda parecer, es necesario para nuestra mente y contribuye a su correcto funcionamiento. La memoria retiene la información que le interesa, por unas u otras causas, y con el paso del tiempo elimina el resto. Esta parte selectiva de la memoria se muestra diariamente en el olvido de información sin interés y de detalles aislados y sin sentido.


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MEMORIA Y ENVEJECIMIENTO

En la actualidad se afirma que con la edad hay una disminución de la habilidad para realizar tareas que dependen del aprendizaje y la memoria. Concretamente, es a los 50 años, cuando se observa en la mayoría de la población un declinar de las funciones intelectuales, aunque no en todas las áreas como veremos a continuación. Hay un deterioro en la búsqueda de soluciones nuevas y complejas (inteligencia fluida), mientras se mantienen los elementos que provienen del aprendizaje y la cultura (inteligencia cristalizada). Existen otros factores como el nivel de educación recibido, la actividad laboral desarrollada a lo largo de la vida, etc., los cuales pueden tener mayor importancia incluso, que el propio acontecer biológico.
Siguiendo el modelo de Atkinson y Shiffrin, que proponíamos en el artículo anterior, podemos señalar los diferentes cambios producidos en los distintos almacenes de memoria, como consecuencia de la edad.
Memoria sensorial. Si bien, con la edad comienzan a manifestarse déficits en los órganos sensoriales, especialmente en la vista y oído, y por lo tanto también en la percepción, no se han observado tales pérdidas en la memoria sensorial.
Memoria a Corto Plazo. Las personas de mayor edad presentan problemas en esta fase cuando se trata de atender a varios estímulos que se producen de forma simultánea. Igualmente presentan peores resultados cuando se necesita rapidez en tareas de recuerdo y cuando se les proporciona la información de manera rápida para que traten de retenerla.
Memoria a Largo plazo. No existen diferencias entre personas mayores con grupos de edad más jóvenes, cuando se trata de recordar información de hechos que sucedieron hace mucho tiempo. Sin embargo, las personas de más edad presentan mayores problemas en el recuerdo de la información reciente, en el reconocimiento de caras, citas, nombres, etc.
Algunos factores que pueden tener repercusión en el funcionamiento de la memoria de las personas mayores son: depresión, ansiedad, estrés, aislamiento, falta de confianza en sí mismo, uso de psicofármacos, alcohol, tabaquismo o drogas. Así, a través de los programas de entrenamiento cognitivo se pretende reactivar y mantener la memoria. Hay que destacar que las funciones cognitivas que llegada cierta edad han desaparecido, no pueden volverse a recuperar, pero si se pueden preservar las que todavía existen.





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25 de mayo de 2011

ANSIEDAD INFANTIL

ANSIEDAD INFANTIL: MITOS Y CREENCIAS

Los padres tienen diferentes creencias en cuanto a la ansiedad infantil:
“A medida que el niño crece, los miedos desaparecen”. Aunque si que es cierto que conforme los niños van creciendo tienden a superar sus miedos, también hay que afirmar, que hay un porcentaje de ellos que llegan a la adolescencia con algún miedo adquirido en la infancia, como por ejemplo el miedo a la oscuridad. Así, está claro que muchos niños remiten, pero no todos.
“La ansiedad infantil no es un problema de extremada importancia”. Los padres piensan que aunque sus hijos continúen teniendo algún miedo, no tiene nada que ver la ansiedad en adultos a la ansiedad que tienen los niños. Le restan importancia.
“Los miedos siguen una evolución”. Podemos afirmar que esta creencia es en cierta manera verdad, ya que si que es cierto que a medida que el niño va adquiriendo el lenguaje, conocen los rostros y discriminan las caras, es decir, se van dando cuenta de las cosas, empiezan a desarrollar sus miedos, como el miedo a extraños. Este sería un patrón evolutivo normal, pero habría que preguntarse “¿qué pasa con aquellos niños que continúan sintiendo, por ejemplo, el miedo a los extraños?. Como vemos, si se sigue un patrón evolutivo  es lo ideal, pero siempre queda un porcentaje de niños que siguen con sus miedos en la adolescencia e incluso en la etapa adulta, como es el caso   del miedo a la oscuridad.
“Yo conozco mejor a mi hijo que usted”. Es la respuesta que un padre suele dar ante algún “consejo” de un psicólogo. De alguna forma se cuestiona el papel del psicólogo y su trabajo, pero hay que reflexionar sobre el hecho de que en cada profesión enseñan como hay que ejercer, y por lo tanto el psicólogo está preparado para desempeñar , no el papel de los padres, pero si sus funciones pertinentes dentro de la psicología.

En resumen se puede decir que algunos niños llegan a la adolescencia con algún miedo desarrollado en la etapa infantil, pero que muchos de ellos siguen un patrón evolutivo normal. Aunque los miedos desaparezcan, se harían más llevaderos si le ayudáramos en este proceso.

Verónica Monsonís Far
Psicóloga
Nº col. CV08093
Tel.: 639.647.656



23 de mayo de 2011

LA MEMORIA


Nuestra memoria tiende a alterarse si no se utiliza. Los trastornos de la memoria son corrientes a partir de una cierta edad, especialmente, cuando la memoria deja de ejercitarse regularmente, como es el caso de algunas personas jubiladas a una edad todavía joven, abandonan una gran parte de las actividades profesionales relacionadas con la memoria y ésta va alterándose según avanza la edad.
Por otra parte, algunos procesos patológicos como el inicio de demencia senil o trastornos depresivos en personas de edad avanzada, pueden afectar de forma sustancial a la memoria, dando lugar a una pérdida considerable de la misma. Así pues, ante deterioros correlacionados con la edad o en fases precoces de demencia, es el momento más adecuado de comenzar la prevención, y sobre todo la estimulación o rehabilitación de la misma.
Hasta ahora hemos utilizado el término ”memoria”, pero ¿sabemos realmente qué es y cómo funciona? Desde la Psicología Cognitiva, la memoria no es solo un almacén de datos que sirve para reconocer y recordar percepciones, emociones personales y hechos pasados, sino que también es el mecanismo cognitivo que permite la construcción de significados, resolución de problemas y toma de decisiones. Sin la memoria, no seríamos capaces de ver, oír, pensar, ni tendríamos identidad propia.
Existen muchas teorías sobre los tipos de memoria, pero el modelo de memoria que más influencia ha tenido en los últimos años es el propuesto por Atkinson y Shiffrin, y desde el que se defiende que existen tres tipos de memoria: memoria sensorial, memoria a corto plazo y memoria a largo plazo. En primer lugar, la información atraviesa nuestros sentidos (ojos, oídos, nariz...) para llegar a la memoria sensorial. En menos de un segundo esta información o bien desaparece, o bien pasa a la memoria a corto plazo, donde puede permanecer alrededor de unos 20 segundos, a menos que la información se repita mentalmente. Si no desaparece en esta etapa, se dirigirá a la memoria a largo plazo, donde la información se mantendría de forma más duradera. Este gran almacén contendría todo nuestro conocimiento sobre el mundo, sobre nuestras propias experiencias y sobre los procedimientos necesarios para realizar muchas tareas.
Como vemos, la memoria es un concepto muy amplio y complejo que es necesario entender para poder prevenir o simplemente mantener nuestras funciones cognitivas en un nivel de funcionamiento óptimo.

Verónica Monsonís Far. Psicóloga
Tel. 639 647 656
Avda. Ramón Ortega, 5 - Local 2B - 03700 Dénia.