26 de marzo de 2012
20 de marzo de 2012
PRIMAVERA... Y LLUVIOSA.
Buenos días a tod@s, hoy ha empezado la primavera... y parece que llega lluviosa.
1 de marzo de 2012
16 de febrero de 2012
30 de enero de 2012
18 de enero de 2012
9 de enero de 2012
27 de diciembre de 2011
22 de diciembre de 2011
21 de diciembre de 2011
15 de diciembre de 2011
PRESENTACION DE 'EL ARTE DE CUIDARSE'
El sábado 17 de Diciembre, a las 18:00 en Emotica, presentación de:
“El arte de cuidarse”:Tratamientos faciales y corporales de belleza y bienestar basados en la aromaterapia, cromoterápia y las estaciones del año. 100% personalizados.
Un nuevo espacio de bienestar, dedicado a la estética con un enfoque diferente, donde podemos desintoxicar el cuerpo, revitalizar las funciones naturales y recuperar las energías teniendo en cuenta el aspecto físico y emocional de la persona.
El rostro refleja nuestros excesos y deficiencias de los circuitos energéticos que recorren el cuerpo, desbloquear, reequilibrar y aprender a cuidarse es nuestro objetivo.
7 de diciembre de 2011
1 de diciembre de 2011
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LOS NIÑOS
A pesar del terrible estrés que domina nuestra vida, la sociedad da poca importancia a las presiones que los niños enfrentan en cada etapa de su desarrollo. Ya se trate de los problemas cotidianos en la escuela o de temas más importantes, como el divorcio y la muerte, niños de diferentes edades necesitan desarrollar diferentes capacidades emocionales para enfrentarse a esas dificultades.
La mayoría de nuestras decisiones están tintadas por nuestras emociones. La Inteligencia Emocional es una destreza que nos permite conocer y manejar nuestros propios sentimientos, interpretar o enfrentar los sentimientos de los demás, sentirnos satisfechos y ser eficaces en la vida, a la vez que crear ciertos hábitos mentales que favorezcan nuestra propia productividad.Anunciate aquí
Si manifestamos ternura y amor, produciremos efectos muy positivos en nuestros hijos. Es muy recomendable que los padres jueguen mucho con sus hijos sin utilizar esos momentos para darles instrucciones, sino hacer de ellos momentos compartidos, libres de juicios y presiones.
No se deben ignorar los sentimientos de nuestro hijo, pensando que sus problemas no tienen importancia, que son absurdos. Tenemos que procurar darnos cuenta de sus sentimientos, y darle soluciones emocionales alternativas. Nunca menospreciar los sentimientos del niño (por ejemplo, prohibiéndole que se enoje o que llore, ser severos si se irritan…) Conocer y aceptar las individualidades de nuestros hijos es imprescindible para poder reconocer las debilidades y fortalezas que posea cada uno.
Brindando aliento y apoyo emocional en forma tal que resulten claramente reconocidos por ellos harán que desarrollen actitudes positivas. Esto significa participar activamente en la vida emocional del niño, enfatizando la aceptación y la consideración positiva, y creando una atmósfera sin juicios en la que pueda transmitirse aceptación, interés y entusiasmo.
Las emociones son estados afectivos subjetivos y debemos procurar mejorar y aumentar en nuestro hijo el coeficiente emocional, para que sean personas más felices y con más éxito en la vida.
Verónica Monsonís Far
Av. Ramón Ortega, 5B - 03700 - Denia.
Tel: 639.647.656
24 de noviembre de 2011
10 de noviembre de 2011
PREGUNTA-RESPUESTA HÁBITOS DE ESTUDIO
Hola, me llamo María. Tengo un hijo de 9 años y cada día se me hace más difícil su educación. No puedo hacer nada en casa, pues me paso la tarde detrás del niño para que haga sus tareas escolares. Mientras él se pone en la mesa del salón, yo intento planchar, preparar la cena o simplemente hablar por teléfono con alguien, pero al final no acabo nada de lo que empiezo, porque termino sentada con mi hijo haciendo los deberes. Le cuesta concentrarse y se distrae con facilidad… Me siento impotente, desmotivada y, a menudo, pierdo los nervios. ¿Qué puedo hacer?
Hola María. Tu sensación de impotencia y desmotivación muestran que no te sientes con recursos para tomar el mando de la situación. Sin embargo, ten en cuenta que sí existen recursos y que ya los estás buscando.
Por lo que comentas en tu mail, tu hijo es un claro ejemplo de la “falta de hábito de estudio”. Seguro que puede terminar en muy poco tiempo sus deberes si pone más atención y no se distrae con tanta facilidad.
Para ello, lo primero que tienes que hacer es buscar un lugar de estudio más tranquilo. Su habitación sería un buen sitio. Haz que encima de la mesa solo esté lo indispensable (como una lámpara y los lapiceros que pueda utilizar habitualmente), y que tenga a mano una estantería con diccionarios, libros y libretas que necesite, por tal de que no se levante cada vez que le haga falta algo.
Por otro lado, sería interesante que acordaras con él un horario destinado al estudio y otro para su descanso-ocio. Por ejemplo, cuando salga del colegio puede disponer de una hora para merendar y ver los dibujos antes de ponerse a trabajar.
Con el fin de aumentar su motivación hacia las tareas escolares y potenciar su atención, puedes establecer un sistema de recompensas. Establece con el niño los premios diarios que puede conseguir si finaliza las tareas en el tiempo acordado (jugar en el parque; ver una película de dibujos; cenar pizza, etc.… Recuerda, que los premios no tienen porqué ser materiales).
Tu objetivo debe ser el de desarrollar un hábito de estudio diario en el que se concentre al máximo sin olvidar, que debe tener tiempo para dedicarse a sus actividades de ocio. Actualmente existen talleres de técnicas de estudio que permiten dotar al niño de los recursos necesarios para saber estudiar.
Mi recomendación es que consultes con un especialista, que no solo ayude a estudiar a tu hijo, sino también a que te enseñe a ti la manera de establecer normas y límites adecuados para su educación.
Verónica Monsonís Far
Psicóloga
Master en Psicología Clínica
Nº col. CV08093
Tel.: 639.647.656
veroemotica@hotmail.com
24 de octubre de 2011
ANSIEDAD POR SEPARACIÓN
El trastorno de ansiedad por separación hace referencia básicamente a los niños que sienten un miedo extremo por tener que separarse del hogar o de las figuras a las que tienen mayor apego (padres, abuelos, cuidadores, etc.), aunque esta separación sea de forma puntual, como cuando los padres planean salir por la noche y dejar al niño al cuidado de otra persona. El trastorno de ansiedad por separación puede ir acompañado de depresión, tristeza o miedo a que algún miembro de la familia se vaya o muera, y puede llevar a que el niño se niegue a dormir solo, a ir al colegio o a realizar actividades que signifiquen de algún modo la separación de sus padres, como asistir a campamentos de verano. Son niños que tienen temor a quedarse solos todo el tiempo y que necesitan la presencia de seres queridos constantemente. Sufren pesadillas reiteradas sobre la separación, tienen excesiva preocupación por perderse de la familia, tienen aprehensión por su seguridad, se preocupan por el hecho de dormir fuera de casa, padecen dolores de cabeza y de estómago, temblores, sudoración y vómitos. Los síntomas suelen aparecer después de un período sin colegio, como las vacaciones de verano, de Navidad, o después de una enfermedad prolongada, y aparecen igualmente en niños que en niñas.
Es importante diferenciar entre la ansiedad que manifiesta un niño al separarse de sus padres y el trastorno de ansiedad por separación. En el caso último, se tiene que valorar si la frecuencia, intensidad y duración del trastorno es realmente excesiva y no es propia de la que manifestaría un niño de igual edad en la misma situación. Además habrá que tenerse en cuenta si la vida cotidiana del niño o de las personas a quién está más vinculado se ve interferida y no sigue un curso normal. Por último la edad es fundamental a la hora de diagnosticar el trastorno de ansiedad por separación, ya que un niño mayor de 3 años que presente los síntomas que se han expuesto anteriormente no puede considerarse dentro de la categoría de una ansiedad propia del desarrollo infantil, y por lo tanto deberás acudir al psicólogo.
Verónica Monsonís Far
Psicóloga
Master en Psicología Clínica Nº col. CV08093
Tel.: 639.647.656 veroemotica@hotmail.com
19 de octubre de 2011
DEPRESIÓN OTOÑAL
Aunque la vuelta a la vida diaria después de las vacaciones supone un decaimiento moral para casi todo el mundo, ya que finalizan los placeres del ocio vacacional, muchas personas unen a este bajón totalmente normal, otro tipo de síntomas producidos por el cambio de estación. Se estima que un 30% de la población sufre la denominada “depresión de otoño” o “Trastorno Afectivo Emocional (TAE)”.
Entre los síntomas principales podemos encontrar: tristeza, falta de motivación, sensación de fatiga o poca energía, falta de interés por las cosas, imposibilidad de conciliar el sueño, problemas de concentración, aumento o disminución del apetito, disminución del deseo sexual, irritabilidad, deseos de aislarse de los demás...
Parece ser que las causas apuntan principalmente a una alteración de los ritmos vitales o circadianos que tienen que ver con la reducción de horas de luz solar y la regulación de los ritmos sueño-vigilia:
“la serotonina es un neurotransmisor que a niveles bajos está asociada a la depresión y aumenta su producción con la exposición a la luz solar; en cambio, la hormona melatonina está asociada al sueño y se segrega en mayores cantidades cuando hay oscuridad. Los días cortos y las noches largas en esa época pueden causar un aumento de la melatonina y una disminución de serotonina, lo que podría crear la tendencia hacia este trastorno”.
En diversos estudios se ha observado que en aquellas zonas donde a menudo llueve y está nublado, es más frecuente que la población experimente estados depresivos... No es de extrañar si pensamos que cuando hace sol, parece que estemos más alegres y llenos de energía; nos apetece salir y relacionarnos con los demás... por el contrario, en días nublados y lluviosos, se tiende a salir menos, y por lo tanto a relacionarnos menos con los demás.
Por lo que respecta al tratamiento, es habitual la recomendación de la exposición a la luz (solar o artificial) bajo supervisión profesional; practicar ejercicio con regularidad, vida al aire libre, bailar...; Cambiar de actividades rutinarias y hacer cosas nuevas, emprender proyectos nuevos, viajar...; practicar determinadas técnicas de relajación; y cuidar la alimentación.
Hay que tener en cuenta que en algunas personas el Trastorno Afectivo Estacional puede confundirse con una enfermedad más grave como depresión severa. Si usted tiene la sospecha que los síntomas no disminuyen o que aumenta el malestar, es recomendable solicitar la ayuda de un profesional.
Verónica Monsonís Far
Psicóloga
Master en Psicología Clínica
Nº col. CV08093
Tel.: 639.647.656
23 de septiembre de 2011
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